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That God will embrace in His merciful love Pope John Paul II.




  SINTIENDO LA PERDIDA DE NUESTRO SANTO PADRE

La semana pasada, la comunidad del Monasterio Tagaste y la Parroquia del Sagrado Corazón estuvimos observando una etapa de profundo pesar por la pérdida de nuestro Santo Padre: el Papa Juan Pablo II.-Ha sido un tiempo triste, pero también fue cierta alegría, ya que tuvimos la oportunidad de ver como el Espíritu Santo tocó las vidas de los católicos y concretamente en la persona de Juan Pablo II.

El pasado lunes, la Parroquia del Sagrado Corazón ofreció una Misa memorable y especial en remembranza de nuestro Santo Padre.- Muchas personas de nuestra Comunidad Hispana nos acompañaron uniéndose al resto de la comunidad en esta Oración.- 2 días después a las 7.30 PM el día miércoles, la Comunidad Hispana de la Parroquia Sagrado Corazón realizó una vigilia y procesión iluminada con velas seguida del rezo del Santo Rosario, acto que se realizó en el Estacionamiento y las áreas contiguas a la Iglesia, dicho acto culminó con la presentación de un video biográfico sobre la vida del Papa. Monseñor Meehan y el Padre Ronel estuvieron presentes en este acto religioso que fuera liderado por el Padre Ronel.


  DEJEMOS QUE NUESTRO DOLOR SE TRANSFORME EN EL DOLOR - por: Diác. Julián

Tu dolor, profundo como es, se relaciona con circunstancias específicas. No sufres en abstracto. Sufres porque alguien te hiere en un momento particular y en un lugar particular. Tus sentimientos de rechazo, de abandono y de inutilidad están arraigados en acontecimientos de lo más concreto. De este modo, todo sufrimiento es único. Esto es eminentemente cierto respecto del sufrimiento de Jesús. Sus discípulos lo abandonaron, Pilato lo condenó, los soldados romanos lo torturaron y lo crucificaron.

Sin embargo, mientras sigas apuntando a lo específico, se te escapará el pleno significado de tu dolor. Te engañarás al creer que, si la gente, las circunstancias y los acontecimientos hubieran sido diferentes, tu dolor no existiría. Esto puede ser parcialmente cierto, pero la verdad más profunda es que la situación que produjo tu dolor no fue nada más que la forma en la cual entraste en contacto con la condición humana del sufrimiento. Tu dolor es el modo concreto en que participas del dolor de la humanidad.

Paradójicamente, por lo tanto, sanarse implica un pasaje de tu dolor hacia el dolor. Cuando sigues acentuando las circunstancias específicas de tu dolor, te puedes enojar con facilidad o volverte resentido y hasta vengativo.

Tiendes a hacer algo respeto de lo externo de tu dolor para aliviarlo; esto explica, por qué a menudo buscas venganza. Pero la verdadera sanación proviene del descubrimiento de que tu dolor particular es parte del dolor de la humanidad.

Este descubrimiento te permite perdonar a tus enemigos y acceder a una vida verdaderamente misericordiosa. Este es el camino de Jesús, que rezó en la cruz: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lc 23, 34). El sufrimiento de Jesús, concreto como era, era el sufrimiento de toda la humanidad Su dolor era el dolor.

Cada vez que puedes desviar tu atención de la situación externa que produjo tu dolor y apuntar al dolor de la humanidad del cual participas, tu sufrimiento se torna más fácil de soportar. Se transforma en una "carga liviana" y en un "yugo leve" (Mt 11, 30).

Una vez que descubres que se te convoca a vivir en solidaridad con los que pasan hambre, los que no tienen casa, los prisioneros, los refugiados, los enfermos y los agonizantes, tu dolor personal mismo empieza a transformarse en el dolor, y encuentras nueva fuerza para superarlo. Aquí reside la esperanza de todos los cristianos.






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