El "amor casto" de la contemplación, el "amor ordenado" de la vida comunitaria, y el "amor difusivo" del apostolado son elementos esenciales del carisma agustino recoleto.
La contemplación en san Agustín es comunitaria y apostólica. El hombre es esencialmente contemplativo porque depende de Dios en su origen y destino, es decir, es de Dios y para Dios.
La comunidad juega parte esencial en el carisma, ya que por medio del "amor ordenado," que es vida comunitaria, "usamos" de las cosas materiales, y "gozamos" de los hermanos.
El apostolado además de ser fuerza de unión, es a su vez fuerza de difusión. Puesto que permite que el hombre agustiniano se entregue al servicio de todos y esté dispuesto a las necesidades de la Iglesia.